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¿Hay
Esperanza en el Futuro de El Salvador?
"Yo no creo en Dios porque la Iglesia me lo dice, sin porque yo me lo digo ." La Iglesia me puede ayudar a mantener mi fe, pero no puede dármela, la fe, como la esperanza, es personal. "¿Qué pueden hacer las Iglesias hoy ante la situación problemática que vive la sociedad salvadoreña?", me preguntaba el website editor de "The Witness" revista, Ethan Flad. Yo le contestaba: "¡Nada! Nada pueden hacer las Iglesias ante la situación delictiva y conflictiva de nuestra sociedad, si antes no hay un rescate personal de valores espirituales de cada individuo, un convencimiento propio de que tiene valor el respeto y compasión hacia los demás no porque las leyes me lo mandan, sino por convicción." De la cultura del desprecio u odio debemos, cada uno de nosotros, pasar a la cultura del civismo y respeto. El Salvador ha vivido una guerra de 12 años, una guerra entre dos bandos de hermanos. Terminó la guerra, no hay trabajo, pero todos saben usar las armas de la guerra. En El Salvador hay 450 mil armas ilegales y 175 mil registradas. Hoy tenemos muchas otras guerras entre todos los hermanos: la guerra del hambre, la guerra de la pobreza, la guerra de los robos, secuestros, "maras" (grupos de jóvenes organizados tipo gángster), la guerra de la ambición y choque de poderes económicos y políticos. Para algunos, las armas sirven para comer, para otros para enriquecerse. Para la sociedad, las armas fomentan la cultura de la muerte y del caos. ¿Hay esperanza ante este panorama? Mientras haya fe, hay esperanza. Y hay esperanza porque junto a esos grupos delincuenciales hay otros muchos grupos anónimos que siguen la ética del respeto y la justicia. Y del amor hacia el otro. Y éstos no son noticia. Como cuando un avión se accidenta, es noticia. Pero, los miles de aviones que completan felizmente su ruta no son noticia. Existen millones de actos de bondad por cada acto de violencia que hay en El Salvador. Los buenos no son noticia, sólo los malos Con la esperanza de la certeza, hemos de seguir trabajando la conciencia de cada individuo a través de Iglesias con opción por los pobres, de ONGs y, sobretodo, del testimonio de los convencidos que sí hay futuro.
Y hay otros organismos no gubernamentales que trabajan despertando la conciencia de grupos e individuos hacia la cultura de la Vida. No creo que las Instituciones Oficiales con sus mandatos y prisiones puedan solucionar los problemas, no creo que aquellas Iglesias que pretenden imponer el orden con las amenazas del pecado o del infierno, puedan hacer cambiar la conciencia de nadie. Hay un trabajo más profundo, aparentemente más lento y arduo, es el trabajo del ejemplo de los que viven en armonía y crean armonía. La maldad contagia, la bondad también contagia. "Serás lo que creas," nos dice Wayne W. Dyer en su excelente libro El poder del Espíritu. Creemos en un cambio real, hay fe y esperanza, y nos será dado ese cambio porque en ese creer hay acción de muchos que están sembrando. Y la siembra dará su fruto a su debido tiempo.
El trabajo es lento, difícil y, a veces, doloroso, pero ahí vamos. "Primero Dios," como decimos los salvadoreños, vamos a lograr un El Salvador mejor para nuestros hijos. Porque la siembra se está realizando
La
Iglesia Episcopal Anglicana en El Salvador en las décadas de los
70s y 80s Llegué de Nicaragua a El Salvador un 14 de marzo de 1972, me entusiasmé con CREFAC porque veía un trabajo social, comprendí que las Iglesia como Anglicana todovía no impactaba; Pensé que tendría más impacto so me dedicaba a trabajo social con las gentes marginadas. Mi compañero J. Petty me dejó solo, con la esperanza que en tres meses llegaría un sacerdote que me ayudaría, pero este llegó ocho años más tarde. Me encontré con una comunidad grande entre 80 y 100 extranjeros, embajadores, personal de la Embajada de Estados Unidos, etc. Pero reaccioné enseguida en cuanto a la pobreza del país, siempre en mi discurso mostré preocupacíon por los empobrecidos, lo más curioso fue que me aceptaron excepto cuando les hablé del por qué de la pobreza.
Se me ocurrío la idea de CREDHO (Concientizacíon para la Recuperacion Espíritual y Económica del Hombre) cuando ví que el CREFAC de aquella época no era una estructura cambiante, ni de presión de estructurales sociales. Yo prefería antes de enseñarles a rezar, darles un poco de pan en forma integral, mostrarles el camino de su liberacion. Con CREDHO pretendíamos concientizar a la gente de cómo estaban, por qué estaban así, claro esto era despertalos. Algunos extranjeros me decían que eso era ahuyentar a las gentes, hacer que protestaran del hambre que tenían y con justa razón. Trabajamos en organización de cooperativas, departamentos agropecuarios, organizacíon de comunidades, dimos atención médica y psicoløgica, obtuvimos la hacienda La Florida en Santa Ana, la cual todavía se mantiene. CREDHO llegó a ser tan popular que fue muy conocido en la vida nacional. CREDHO fue el fermento de la Iglesia, preparamos la tierra para la siembra, sembramos y cosechamos la Iglesia. En 1975 obtuve la personería jurídica de CREDHO, y se independizó legalmente de la Iglesia, pero moralmente sigue colaborando con la Iglesia en lo que puede serle útil. Para esa época los extranjeros se habían marchado de San Juan, pasé cuatro años haciendo un Boletín de la Eucaristía en inglés y otro español pero la comunidad de habla inglesa que encontré a mi llegada ya no estaba. En la actualidad los únicos que nos visitan es una familia del personal de la Embajada de Estados Unidos, y durante su período la Embajadora Anne Patterson y su esposo David nunca faltaron los domingos a la Iglesia. En el marco de la ofensiva militar de 1989, dos días después de asesinato de los Padres Jesuitas fui llevado a prisión por la extinta Guardia Nacional, me alistaron como un preso político, luego pasamos a Mariona y posteriormente al penal de Santa Ana. Pasé 45 días en prisión, me interragaron. Recuerdo que cuando nos trasladaron hacia el Penal de Santa Ana, un guardia ató mis pulgares, de tal forma que pasaron dos años y aun no los podía mover. Me condenaron por llevar costales de maíz y frijoles en mi pick-up para mil refugiados que teníamos en San Juan, me acusaron de orquestar la ofensiva junto al Obispo Medardo Gómez.
La Iglesia Episcopal Anglicana en El Salvador en los 90s
Para los años 90s la historia del país cambió con la firma de los Acuerdos de Paz, el rumbo de la Iglesia también debería dar un giro, las persecuciones habían cesado, llegó el tiempo de hacer énfasis en el trabajo pastoral sin descuidar nuestro compromiso con los desposeídos. Para 1992 ya había un capitán en el barco que buscaría nuevos caminos, nuevas metas, y seguiría nuevos pasos. Ya teníamos un Obispo, estaba con nosotros el Reverendísimo Martín Barahona. En 1991 el Obispo Martín Barahona fue ordenado, consagrado e instalado como Primer Obispo salvadoreño. La iglesia ya tendría un "capitán." A la fecha, el Obispo Barahona ha cumplido diez años en su exitoso episcopado. Los primeros años fueron para explorar las posibilidades diocesanas. Durante 1994 de dedicó a entrenar a su clero y miembros de su oficina en las necesidad y práctica del trabajo planificado. El Obispo y su equipo pastoral viven immersos en la realidad salvadoreña, dedicando tiempo al trabajo ecuménico. Están siempre comprometidos con grandes temas como son: los derechos de las mujeres, la pobreza, la delincuencia, emigrantes, delincuencia, seguridad pública y, luego de los pasados terrremotos, con la reconstrucción nacional.
Rvdo.
Luis Serrano es el padre de la Iglesia San Juan Evangelista en San Salvador,
y dirijo de CREDHO. El email por Padre Serrano es luiserrano@navegante.com.sv
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