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Nombres
para No Olvidar Cerca de 29 mil nombres quedarán plasmados para siempre en un muro de piedra que se construye en uno de los parques más populares de la capital salvadoreña. Tras cada uno de estos nombres hay una historia de dolor y de luto. Uno de los nombres que no deben faltar en el extenso mural es del Virgilio Flores, un hombre que fue brutalmente asesinado en el marco de una masacre perpetrada el 18 de abril de 1982, en el caserío Barrios, del Cantón Nombre de Jesús, Del Divisadero en el oriental departamento de Morazán, a unos 250 kilómetros de San Salvador. La masacre también fue registrada en el informe de la Comisión de la Verdad: "De la Locura al Esperanza," documento preparado entre 1992 y 1993 que plasmó graves violaciones a los derechos humanos en su mayoría perpetrados por las Fuerzas Armadas.
La masacre de Barrios arrancó la vida de 49 campesinos, entre niños, niñas, ancianas, ancianos, mujeres y hombres; esta fue responsabilidad del Batallón Atlacatl, dirigido por Domingo Monterrosa, un alto militar que posteriormente fue asesinado al derribársele el helicóptero el que viajaba. A este hombre se le suman varios asesinatos múltiples. "Los soldados llegaron ese día a las 6 de la mañana, fueron de casa en casa asesinado, violando mujeres, torturando hombres e infantes, a otros los reunieron en grupo y así les dispararon... Yo tenía 15 años nos iban a matar, mi papá se puso de escudo salvo mi vida y lo mataron a él... " detalla Mario Turcios, hijo de Virgilio Flores. Ahora de 37 años. "... todos éramos familia, recuerdo que mi prima Cristina Parada de 15 años se acababa de casar por lo civil y preparábamos su boda religiosa... los forenses estimaron que por la cantidad de semen en su cuerpo al menos unos 80 hombres pasaron sobre ella...mientras que Tomasa Vásquez estaba embarazada con lujo de barbarie extrajeron su feto... nunca voy a olvidarlo la forma en que murió mi padre y mis dos primas..." agrega... "...la sangre de los inocentes corrió, mataron 19 mujeres embarazadas, 19 niños y el resto adultos..." "... se fueron como a eso de las 11 de la mañana, en cinco horas destruyeron el caserío, supuestamente porque éramos guerrilleros, yo más creo más en otros intereses que tienen que ver con la tierra... a nuestros seres queridos en su mayoría los enterramos en dos fosas comunes, al resto en fosas individuales... lo denunciamos a varias organizaciones de derechos humanos y a la misma Comisión de la Verdad..." puntualiza Turcios. Los 49 nombres de las personas asesinadas en el caserioBerrios, serán impregnados en este monumento que podría no tener comparación alguna en América Latina. Aproximadamente unos 29 mil nombres de personas civiles desaparecidas y asesinadas durante el pasado conflicto armado podrán leerse sobre un muro denominado; "Monumento a las Víctimas." También existen otras historias de desaparecidos en la que es responsable la ex guerrilla. Muchas desapariciones han quedado en el limbo, sus familiares no encontraron rastros. En ocasiones cuerpos de desconocidos fueron enterrado en la "tercera clase" de los cementerios municipales. Gloria Guzmán, una de las coordinadoras de la Comisión Pro monumento, explicó que el objetivo es honrar a las víctimas civiles de la guerra que afectó El Salvador entre 1980 y 1992 y que dejó como saldo unas 75 mil personas fallecidas (militares y civiles) y unas 8 mil desaparecidas. "Hay un duelo inconcluso, la pérdida de nuestras familias no ha sido reparada... no puede haber una reconciliación real sino hay justicia," dijo Guzmán, quien también se le desapareció sus padres durante el conflicto. Este muro se encuentra ubicado en uno de los parques más populares de la capital salvadoreña, "el Parque Cuscatlán," mide un promedio de 90 metros de largo por dos de alto, se ha edificado de granito negro, una especial piedra importada de Africa, similar a la utilizada en el monumento al "Veterano de Guerra" de Estados Unidos. Se espera que para marzo de 2003, fecha en la que se cumple el décimo aniversario de la presentación del informe "De la Locura a la Esperanza" que plasmó las graves violaciones a los derechos humanos durante el conflicto y las recomendaciones para resarcir esas violaciones; el "monumento a las víctimas" sea entregado a la sociedad salvadoreña al menos en un 75 por ciento. Detalles de cómo se ha preparado el monumento los dio ha conocer Gloria Guzmán, "La idea surgió de forma institucional hace cuatro años atrás, posteriormente convocamos otras instituciones con alto nivel de compromiso en materia de respeto a los derechos humanos, así: la Fundación de Mujeres por la Dignidad y la Vida (Dignas), Asociación Yeki Neme (nombre nahuatl), Tutela Legal del arzobispado, asociaciones de familiares de desaparecidos como: CODEFAM, COMAFAC, COMADRES, Comisión de Derechos Humanos no gubernamental, Centro Madeline Lagadec, Asociación Pro Búsqueda, otros esfuerzos han sido el Museo de La Palabra y la Alcaldía de San Salvador, aunado a los que de forma independiente reconocidos intelectuales han hecho. Existe una comisión de memoria histórica y pretendemos llevar a cabos dos tareas fundamentales: hacer justicia a través de abrir casos concretos de claras violaciones a los derechos fundamentales durante la pasada guerra civil y lo otro edificar esos monumentos a las víctimas para honrar sus memorias. La edificación del monumento ha conllevado varios momentos:
Hemos recibido la cooperación de fundaciones como: Skit de Suiza, Pan para el Mundo, Fundación Share de Estados Unidos, Fundación Romero de estados Unidos, de Oxfam Internacional, Entre Pueblos, de la Fundación Cristosal a través de la Iglesia Episcopal Anglicana en El Salvador, de personas independientes y además han sido muy valioso los aportes individuales de familiares de las víctimas. Cada nombre tenía un aporte de 4 dólares, igual se podían financiar con 600 y 1200 dólares módulos o grupos de nombres tal cual lo hizo la Iglesia Episcopal Anglicana de El Salvador. La Iglesia Episcopal en El Salvador es una institución históricamente comprometida con los más desprotegidos, durante el conflicto sus sacerdotes realizaron un rol muy importante. La mayoría de su feligresía eran familiares de ex combatientes de la desaparecida guerrilla del FMLN o familiares de Soldados de la Fuerza Armada. Finalizada la guerra la Iglesia continúa contribuyendo con la reparación del sufrimiento. "Toda la obra de memoria histórica estimamos tendrá un costo de unos 150 mil dólares, esto sin incluir un mural del pintor Camilo Mineros que estará ubicado en la misma área del parque" finaliza. La obra que rendirá tributo a las víctimas civiles de la guerra camina a paso lento, pero seguro. Este monumento servirá para que miles de personas que perdieron a sus seres queridos tengan un lugar donde dignificar a sus familiares. El 18 de abril de 1982 el caserío Barrios fue destruido para siempre, probablemente los responsables nunca serán juzgado ya que los protege una Ley de Amnistía que inmunizó a altos funcionarios y militares, responsables de cruentos crímenes. Pero este muro permitirá de nuevo su "construcción," los 49 nombres estarán gravados en un solo bloque... además para febrero de 2003 un grupo de forenses profesionales argentinos exhumara los restos y los familiares de esas víctimas podrán dar cristiana sepultura a sus seres queridos. Pero aún así para los sobrevivientes el capitulo queda abierto y se cerrará el día en que se rompa la Ley de Amnistía o los responsables directos sean enjuiciados en otro país.
Obispo Martín Barahona (izquierda) y Padre Richard Bower, el Director de Fundación Cristosal (derecha), con Comité Pro Monumento. Susana Barrera es el Oficial de Comunicaciones de la Iglesia Episcopal de El Salvador. Email barreraponce@yahoo.com o telefono (503) 842-7930. Para mas información:
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